1. Inscripción en el RERA, comprobada
Es el requisito de entrada y no se negocia: sin inscripción en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto no se puede tocar una cubierta de fibrocemento, ni para retirarla ni para repararla.
Pedimos el número de inscripción y comprobamos que se corresponde con la razón social y el CIF de la empresa que va a facturarte. No vale que «trabajen con una empresa que sí está inscrita»: quien ejecuta es quien tiene que estarlo, y es quien presenta el plan de trabajo.
Si la inscripción caduca o se pierde, dejamos de pasarle solicitudes hasta que la recupere. Está escrito en las condiciones que firman.
2. Cobertura real, no cobertura declarada
A cada empresa le pedimos que diga en qué provincias trabaja y con qué tipo de inmueble. No es un detalle administrativo: en un desplazamiento con camión y plataforma, la distancia decide si el encargo le compensa, y una empresa que acepta ir a una zona que no cubre acaba dando un precio alto o no yendo.
Por eso no repartimos por proximidad en un mapa, sino por lo que cada una ha dicho que hace. Quien desamianta naves de polígono no necesariamente trabaja en explotaciones ganaderas, y al revés.
3. Compromiso de responder
Lo que más molesta a quien pide presupuesto no es un precio alto: es que no le llamen. Así que el tercer requisito es el más simple y el más exigente: atender la solicitud.
Nosotros vemos si se ha abierto y si se ha trabajado. Una empresa que acumule solicitudes sin abrir deja de recibirlas. No es una amenaza comercial: es que si no atiende, el siguiente que rellena el formulario se queda tirado y el problema es nuestro.
Qué no podemos garantizar
Esto es lo que separa una página honesta de un sello de calidad inventado:
- No garantizamos la obra. La ejecuta la empresa, con su criterio y su responsabilidad profesional. Nosotros no estamos en la cubierta.
- No garantizamos el precio. Cada una da el suyo; nosotros no lo fijamos ni lo revisamos.
- No las auditamos técnicamente. Comprobamos la habilitación, no la calidad del trabajo, que solo se ve en obra.
Lo que sí hacemos es escuchar lo que nos cuentas después. Si una empresa no responde, llega tarde o hace algo que no debe, queremos saberlo: es la única información que tenemos para dejar de pasarle solicitudes.
Qué deberías comprobar tú también
Aunque nosotros hagamos nuestra parte, el contrato lo firmas tú. Antes de aceptar un presupuesto:
- Pide el número de inscripción en el RERA y comprueba que coincide con quien te factura.
- Pide ver el plan de trabajo antes de empezar: es específico de tu obra y tiene que estar aprobado por la autoridad laboral.
- Acuerda por escrito qué documentación te entregan al terminar, incluida la de la gestión del residuo.
Si alguna de las tres incomoda a quien tienes delante, ya sabes bastante.
Por qué no cobramos al propietario
Porque si te cobráramos a ti tendríamos el incentivo de mandarte con quien más nos pagara. Cobrando a la empresa, lo que nos conviene es que la solicitud sea buena y que acabe en obra: una empresa que recibe contactos que no valen se va, y nos quedamos sin negocio.