Uralita es una marca, no un material
Uralita es una marca comercial —de su titular; aquí la usamos solo en su sentido coloquial— de la empresa española que fabricaba placas onduladas de fibrocemento. Las vendió durante tanto tiempo y en tal cantidad que el nombre de la marca se comió el del material: hoy en España nadie dice «tengo una cubierta de fibrocemento», dice «tengo uralita».
El material se llama fibrocemento: cemento con fibras dentro que le dan resistencia. La pregunta de verdad no es si es uralita, sino qué fibra lleva.
Depende del año, no de la marca
Durante décadas esa fibra fue amianto. En España su uso quedó prohibido del todo en diciembre de 2002, según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, así que el corte es bastante claro:
- Instalada antes de 2002: hay que darla por amianto. Prácticamente todo el fibrocemento de esa época lo lleva.
- Instalada después: el fibrocemento que se fabrica hoy usa fibras sintéticas o de celulosa y no lleva amianto.
Con un matiz que se cuela mucho: la fecha del edificio no es la fecha de la cubierta. Una nave de 1975 puede tener una cubierta repuesta en 2010, y una de 1998 puede tener placas compradas años antes y montadas más tarde. Si no tienes factura ni memoria de la obra, la fecha es un indicio, no una prueba.
Ni el color ni la forma te lo dicen
Es de las cosas que más se buscan y la respuesta es incómoda: no se puede saber mirándola.
- El color no significa nada. La placa gris de toda la vida es la típica, pero también se pintaron y se pigmentaron. Que sea roja o verde no la descarta ni la confirma.
- Las placas translúcidas que se ponían para dar luz suelen ser de plástico —poliéster o PVC— y esas son otro producto. Pero conviven en la misma cubierta con las de fibrocemento, así que ver una translúcida no dice nada del resto.
- El estado tampoco. Una placa impecable de 1980 lleva amianto igual que una rota.
Lo que sí cambia con el estado es el riesgo: el amianto es peligroso cuando la fibra se libera y se respira. Una placa entera, sin romper y sin lijar, está mucho más quieta que una agrietada, cubierta de musgo o que alguien ha estado pisando.
Cómo se sabe de verdad
Con un análisis de laboratorio sobre una muestra del material. Y la muestra la toma quien sabe hacerlo, con protección y sin generar polvo.
No arranques un trozo para mirarlo. Romper una placa es exactamente lo que libera fibra, y hacerlo subido a una cubierta que puede no aguantar tu peso suma el otro riesgo, que es el de caerse. Nosotros no te vamos a pedir nunca que subas a la cubierta ni que toques nada.
En la práctica, cuando una cubierta es de antes de 2002 casi nadie analiza: se trata como amianto y se va directo al presupuesto de retirada, que sale más barato que analizar primero y retirar después.
¿Y si está en buen estado? Encapsular
Encapsular es sellar el material con un recubrimiento para que no libere fibra, en vez de quitarlo. Es una alternativa que existe cuando el material está en buen estado y se pregunta mucho, así que conviene decir qué es y qué no:
- No lo hace desaparecer. El amianto sigue ahí, sigue siendo tuyo y sigue teniendo que constar donde tenga que constar.
- Exige material en buen estado. Sobre placas rotas o muy degradadas no se sostiene.
- También es trabajo con amianto. Necesita empresa inscrita en el RERA y plan de trabajo aprobado, igual que retirar.
- Tiene fecha de caducidad. Alarga la vida de la cubierta, no la elimina: algún día habrá que retirarla, y probablemente en peor estado.
- Cierra la puerta al autoconsumo solar. Sobre fibrocemento no se pueden anclar placas, encapsulado o no.
Por eso, cuando la cubierta ya tiene cuarenta o cincuenta años, lo habitual es que salga mejor quitarla y poner una nueva.
Qué hacemos nosotros aquí
Recogemos tu solicitud y, si tenemos cobertura en tu zona, te ponemos en contacto con una empresa inscrita en el RERA que trabaje allí. No te decimos si tu material es amianto sin analizarlo ni te ponemos precio a la obra: eso lo hace quien sube a verla.